miércoles, 20 de abril de 2011

Inequidad, tributación y eficiencia pública por Mario Waissbluth

Estoy en el 1% de mayores ingresos de Chile. No eludo ni evado impuestos. Revisando mi declaración tributaria del año pasado,  constato que le entregué al fisco el 16% de mis ingresos. Según informa Kenzo Asahi (1),  mientras el 20% de chilenos más pobres paga un 15%  de impuestos, el 20% de los ciudadanos más ricos paga sólo un 12%. Posiblemente estoy pagando más que los dueños de las mayores empresas de Chile.
Dicho lo anterior, los chilenos estamos pagando tasas globales de impuestos imposiblemente bajas. Según The Heritage Foundation (2), que no es precisamente un think tank soviético, nuestra tasa agregada de tributación es 18.9% del producto nacional. La de Nueva Zelanda es el 36.5%, y el promedio de la OECD es 34.8%.
La inequidad chilena, por su parte, es escandalosa. Véalo en el ranking (3). El 20% más rico gana 15.7 veces más que el 20% más pobre. Esta proporción es de 6.8 para Nueva Zelanda, 8.4  en USA, 10.2 veces en Uruguay, y en Japón… 3.4 veces. La vasta mayoría de la elite económica, política y social del país vive en una superficie de aproximadamente 100 km2 .... el 0.013% del territorio de Chile Continental. Esta elite estudió en no más de 20 escuelas, de las cuales 18 privadas .... el 0.19 % de las escuelas de Chile. ¿Hablemos de equidad e igualdad de oportunidades?
Como "jarabe de moralina", traduciré sólo el encabezado de un artículo reciente de The Economist (4): "Dominique Strauss-Kahn, el director del Fondo Monetario Internacional, citó en Noviembre del 2010 al gran Adam Smith: La disposición a admirar, casi a adorar, a los ricos y poderosos y a .... descuidar a las personas más pobres… es la mayor y más universal causa de corrupción de nuestros sentimientos morales".
¿Por qué Chile no reduce su escandalosa inequidad? Según Kenzo Asahi, en su ya mencionada columna de El Post, que recomiendo enfáticamente leer,  "el principal motivo sería la baja recaudación de impuestos en Chile. Mientras, en promedio, la OECD tiene una tasa de impuestos a las empresas de un 35%, en Chile ésta es de sólo un 17%. Mientras la tasa promedio de impuestos a las personas en la OECD es de un 45%, en Chile ésta no supera el 5%. Expertos del Banco Mundial señalan que la evasión en Chile sería alta: 50% en impuestos a las personas y 40 por ciento en las empresas"
Si bien la existencia de una correlación de datos no es señal de causa efecto, es evidente que prácticamente no existen países ricos con elevada inequidad y con bajas tasas de tributación. Los habitantes de Derechistán opinan que primero hay que crecer y luego redistribuir vía impuestos, en la más pura teoría del chorreo, y los habitantes de Zurdistán opinan que hay que redistribuir ahora, ya.
Lo que sostengo aquí es que el aumento de las tasas globales de tributación de Chile es una inevitabilidad histórica, y que no será posible "ser un país desarrollado el 2018", ni el 2025, ni el 2040,  con demandas y necesidades ciudadanas del nivel de la OECD y tasas de tributación africanas. Me da igual si es primero el huevo o la gallina. Me da igual si es por la vía de reducir la evasión, o de aumentar las tasas de tributación, o ambas. Simplemente, no será sostenible proveer educación, salud, pensiones y vivienda para los más necesitados de Chile con los actuales niveles de tributación, ni mucho menos reducir la inmoral desigualdad.
A estas alturas, si no se han irritado con esta columna tanto como para abandonarla, los lectores derechistanos y los ricachonianos (no siempre coinciden) están probablemente preparando sus contraargumentos para chillar: a) los excedentes del cobre, b) lo injusto que les significa estar financiando su AFP e Isapre, c) hay que seguir manteniendo las bajas tasas tributarias para no detener el crecimiento, d) la Concertación era ineficiente y corrupta, y e) el Estado chileno es intrínsecamente ineficiente, y  por ende no hay que darle más recursos para administrar. Desplumémoslos de a uno por uno:
a) No es necesario subir los impuestos pues el gobierno seguirá teniendo muchas divisas en sus arcas por los excedentes del cobre. Hay un problemita con esto, llamado "enfermedad holandesa", que se cruza en el camino (5). En simple, si el gobierno tiene que transformar sus dólares a pesos para poder gastarlos en salud o educación, vamos a terminar con el dólar debajo de 400 pesos, y se va a ir al demonio la agricultura, la industria, y toda la exportación de bienes transables, con lo cual el desempleo y la consecuente inequidad se agravarán, al menos durante el par de décadas que tomaría crear suficientes empleos de alta productividad en la construcción y los servicios.
b) Es injusto decir que pagamos pocos impuestos pues debemos financiar nuestra AFP, nuestra Isapre, hacer copagos en las escuelas particulares subvencionadas y más encima pagar peaje en las carreteras. Esa, con respeto, es una disculpa inaceptable. El quintil más rico deja de pagar impuestos para financiar su propia jubilación, su propia salud, la educación de sus propios hijos, el transporte en su propio auto. Esa fórmula, muy Chicago boys and girls, de redistributivo no tiene nada. Absolutamente nada. Para clarificación,  si Ud. dice ser de la clase "media" damnificada, y si tiene un ingreso per cápita de $230.000 mensuales (o sea una familia de 4 personas que en total gana $920.000 mensuales)… está muy equivocad@. Ud. está en el 20% más rico de Chile. Así de desiguales somos.
c) Hay que seguir manteniendo la tasa baja porque de lo contrario se detiene el crecimiento. Zambomba y recórcholis… llevamos 25 años de crecimiento casi ininterrumpido y la inequidad sigue igualita. Tal vez podríamos ir a La Pintana o Lolol a conversar con la gente  para explicarles que deben esperar otros 25 años para que les podamos chorrear como se debe. Pero además, ¿por qué será que las empresas chilenas están invirtiendo sus excedentes en países con tasas tributarias más altas que las nuestras? Parece ser que allá no les duele pagar más impuestos ni opinan que es mal negocio invertir. ¿O será tal vez que los pobres de Chile están financiando la expansión internacional de nuestras empresas por la ruta de la baja tasa tributaria chilena?
d) La Concertación era ineficiente y corrupta. Primero que nada, me importa un pepino si lo era o no lo era. Los impuestos hay que subirlos sí o sí. Segundo que nada, parece cuestionable que haya sido tan corrupta e ineficiente ya que, según el Global Competitiveness Report (6), todos los índices de esta naturaleza son más bien excelentes. Aquí va el ranking de Chile en varios indicadores, y puse para comparación dos países pequeños. El recuadro muestra nuestra posición relativa en el ranking… entre 139 países. En el indicador de eficiencia del gasto público, Chile supera por cierto a Alemania, USA, Japón, Corea del Sur, Israel y Reino Unido.
Ranking 2010 del Global Competitiv. ReportChileUruguayN. Zelanda
Competitividad total306423
Desvíos corruptos de dinero público35301
Pagos irregulares y coimas24321
Favoritismo y clientelismo21242
Eficiencia de gasto público269722
Transparencia pública10293
Deuda pública/producto bruto2911059
Esperanza de vida314117
Calidad de educación primaria121647

Salvo la vergonzosa realidad educativa - que no pude evitar mencionar - estamos en el 25% mejor del mundo en todos los elementos relevantes a esta discusión. Tan corruptos y tan ineficientes, no deben haber sido estos Concertados. Esto no los exculpa de errores. Como lo escribí en marzo del 2008, en una columna de la revista Poder denominada "El buen desalojo" (7): "Para la mayoría de la cúpula de la Concertación, el tema de la gestión eficiente… sencillamente no está en su ADN… esto les va a terminar costando más temprano que tarde las elecciones… El peor problema ético de la Concertación no es el clientelismo… es que con la activa colaboración de la prensa,  el creciente deterioro en la credibilidad del Estado que eso está provocando va a impedir el imprescindible aumento en el gasto público en salud, educación… que sigue siendo uno de los más bajos del mundo".
e) El estado chileno es intrínsecamente ineficiente, y no hay que darle más recursos para que los administre. Algún lector dirá que los rankings del acápite anterior se basan meramente en encuestas de percepciones (verdadero), y que la realidad  concreta es que hay ratones en los hospitales. Vamos entonces a las cifras concretas. Cito una columna que escribí en Marzo del 2006, llamada "Chile supera a Noruega y Canadá en eficiencia del gasto público" (8). Copiando al pie de la letra la metodología  del Banco Central Europeo, calculamos en ese momento la eficiencia del gasto público chileno, entendida como la suma de logros absolutos y concretos, dividida por el monto del gasto, con la sorprendente conclusión de que ocupábamos el 6º lugar en el ranking de la OECD. Los detalles están ahí disponibles, y son largos para explicar aquí. Salvo una nota de 10 líneas en La Segunda, la prensa chilena escogió omitir esta sediciosa información. Tan ineficientes no somos, ni en términos de percepciones de la ciudadanía ni en términos concretos y verificables. Más bien, todo lo contrario. Lo que Chile logra con un gasto público escandalosamente bajo es casi milagroso. Aunque Ud. no lo crea, la eficiencia del gasto público en salud es la #1 del mundo. Yes, sir. Yes, lady. Del mundo. Aunque El Mercurio le machaque lo contrario todos los días.
En suma, creo que los argumentos para no aumentar los impuestos que esgrimen la mayoría de los derechistanos y ricachones son una falacia que esconde ideologías obsoletas. Por qué no decirlo, esconde también el hecho de que gracias a sus bajos impuestos lo pasan (pasamos) estupendamente en las repúblicas independientes de Las Condes, La Dehesa, Vitacura y zonas aledañas, mientras los habitantes de los otros 340 municipios del país lo pasan harto peor.
Ricachón: ¡paga más impuestos! Alternativamente, tal vez podrías poner una reja alrededor de la República del Barrio Alto y pedir pasaporte a la entrada, para que no te sigan asaltando tus casitas del barrio alto. Es mejor para tu bolsillo y peor para tu conciencia y para tus nietos.

jueves, 14 de abril de 2011

Segunda carta dirigida a Hernán Hochschild coordinador ejecutivo de Elige Educar

-Encuentro que tienes toda la razón cuando dices que a pesar de las condiciones sociales y económicas de los alumnos el profesor debe entregar la mejor educación que le sea posible. Sin embargo me gustaría que consideraras lo siguiente, yo SOY UN PROFESOR una persona que dedica su vida a la educación, como individuo y ser social no puedo concebir mi vida como un mundo de cuatro paredes, ya que mi profesión a diferencia de otras es muy permeable a los contextos históricos, económicos y sociales por lo que no solo puedo dedicar mis esfuerzos en dar una buena educación sino también en interactuar con mi medio y manifestar mi rechazo frente a las injusticias y exigir que mis derechos sean respetados. No digo con esto que la calidad de la educación pase por la situación de las condiciones gremiales de los profesores, pero es una dinámica que necesariamente tiene que ocurrir si estoy consciente de las condiciones en que la mayoría de mis colegas tienen que vivir y desarrollar su trabajo. Es cierto que necesitamos profesores de calidad pero también necesitamos que los profesores sean protagonistas de un movimiento social que represente una fuerza que genere cambios. ¿COMO PUEDE SER QUE LOS PROFESORES NO PUEDAN ORGANIZARSE Y SER EL NEXO ENTRE LOS MAS POBRES Y EL GOBIERNO? ¿NO CREES QUE EXISTE UNA RELACIÓN ENTRE CALIDAD DE LA EDUCACIÓN Y DESIGUALDAD SOCIAL? ¿NO CREES QUE LA PEDAGOGÍA ES LA PROFESIÓN MAS RELACIONADA CON LOS PROBLEMAS SOCIALES? Quizás pienses que estoy politizando el tema de la calidad de la educación pero solo pienso en un sentido de causa y efecto y trato que expresar que si no luchamos frente a las injusticias, las desigualdades, la dejación de la política y la supremacía de los intereses económicos por sobre los derechos de las personas, es MUY DIFÍCIL que logremos salir del subdesarrollo y es MUY DIFÍCIL que los niños a los cuales dedico la mayor parte de mi tiempo tengan un buen futuro.

lunes, 11 de abril de 2011

Carta enviada al diario La Estrella de Arica

-Cada generación tuvo desafíos, victorias y fracasos, los jóvenes de los años 60 y 70 lucharon desde bandos distintos por lo que para ellos era el mejor modelo de país. La primera victoria la tuvieron los reformistas de izquierda que consideraban que el socialismo era la única vía que sacaría a Chile del subdesarrollo. Luego del golpe militar  jóvenes economistas como Büchi, Lavin y Sebastián Piñera, plantearon un modelo radicalmente distinto y totalmente inédito en nuestra historia. Estos jóvenes triunfaron con sus posturas y ahora son personalidades que dirigen los destinos de la nación. Durante los años 80 otra generación de jóvenes fue capaz de revelarse contra uno de los regímenes más represivos que se tengan memoria en la historia de Chile. La gran victoria de esta generación fue la derrota de la dictadura y el retorno de la democracia.
-Mi generación la de los años 90 prácticamente no hizo nada, fuimos los jóvenes de ¡No estoy ni allí! fuimos conformistas y consumidores, que no tuvimos ni el interés ni el valor para generar cambios en la sociedad. Los jóvenes de ahora, y lamento decirlo, son peores que la generación anterior, si los noventeros fuimos indiferentes, los jóvenes de ahora son anarquistas, flojos y alienados. Es preocupante  que estos jóvenes no sepan valorar la libertad y que no manifiesten disconformidad con el sistema político y social.  No leen y no aprecian la cultura, aman el dinero fácil, odian el trabajo, se evaden de los problemas escuchando música, fumando marihuana y bailando en fiestas hasta las 5 o 7 de la mañana. En fin ¿qué podemos esperar de ellos? ¿Lograran derrotar la pobreza y el subdesarrollo? ¿Podrán ser capaces de construir un país más justo e igualitario? Quién sabe, quizás solo pasen por la historia sin haber luchado por un sueño, sin haber logrado cambios en la sociedad, sin haber logrado victorias generacionales.
-Espero que estos temores nunca sean una realidad, pero lamentablemente pasamos por una crisis social que esta fulminando todas las fuerzas espirituales de la nación. Este quizás sea el ultimo reto que nos depara el destino para gente como yo, para los que nunca tuvimos animo de cambiar las cosas en los años 90 pero que una vez  que llegamos a la madures, despierta en nosotros la rebeldía que tanto tiempo a estado dormida.

-Profesor Alfredo Menco Prieto   

Carta enviada al diario La Estrella de Arica

-El peligro real que corremos en nuestra región no es la falta de empleo, ni el narcotráfico o el subdesarrollo económico, nuestro principal peligro es la concentración de poder que involucrara la instalación de empresas mineras en nuestra región. Esta situación conllevara a la imposición de un modelo único de desarrollo que absorberá los principales recursos naturales de la zona y generara sobreconsumo de fuentes energéticas, las cuales están proyectadas como termoeléctricas las que a su vez son altamente contaminantes. La minería es un eje de desarrollo que genera mucho capital en muy poco tiempo, pero en cambio destruye el medio ambiente de manera irreversible, no nos dejemos engañar por profetas del progresismo fácil ellos solo piensan en intereses empresariales no defienden la tierra, ni el aire, ni el agua, para ellos son cosas que deben ser privatizadas, cosas que deben pertenecer a unos pocos. La minería solo traerá dependencia, empobrecimiento, desigualdad, nos convertiremos en una ciudad cara, más contaminada y con altos índices de delincuencia y hacinamiento.
 
Profesor Alfredo Menco Prieto

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