lunes, 11 de abril de 2011

Carta enviada al diario La Estrella de Arica

-Cada generación tuvo desafíos, victorias y fracasos, los jóvenes de los años 60 y 70 lucharon desde bandos distintos por lo que para ellos era el mejor modelo de país. La primera victoria la tuvieron los reformistas de izquierda que consideraban que el socialismo era la única vía que sacaría a Chile del subdesarrollo. Luego del golpe militar  jóvenes economistas como Büchi, Lavin y Sebastián Piñera, plantearon un modelo radicalmente distinto y totalmente inédito en nuestra historia. Estos jóvenes triunfaron con sus posturas y ahora son personalidades que dirigen los destinos de la nación. Durante los años 80 otra generación de jóvenes fue capaz de revelarse contra uno de los regímenes más represivos que se tengan memoria en la historia de Chile. La gran victoria de esta generación fue la derrota de la dictadura y el retorno de la democracia.
-Mi generación la de los años 90 prácticamente no hizo nada, fuimos los jóvenes de ¡No estoy ni allí! fuimos conformistas y consumidores, que no tuvimos ni el interés ni el valor para generar cambios en la sociedad. Los jóvenes de ahora, y lamento decirlo, son peores que la generación anterior, si los noventeros fuimos indiferentes, los jóvenes de ahora son anarquistas, flojos y alienados. Es preocupante  que estos jóvenes no sepan valorar la libertad y que no manifiesten disconformidad con el sistema político y social.  No leen y no aprecian la cultura, aman el dinero fácil, odian el trabajo, se evaden de los problemas escuchando música, fumando marihuana y bailando en fiestas hasta las 5 o 7 de la mañana. En fin ¿qué podemos esperar de ellos? ¿Lograran derrotar la pobreza y el subdesarrollo? ¿Podrán ser capaces de construir un país más justo e igualitario? Quién sabe, quizás solo pasen por la historia sin haber luchado por un sueño, sin haber logrado cambios en la sociedad, sin haber logrado victorias generacionales.
-Espero que estos temores nunca sean una realidad, pero lamentablemente pasamos por una crisis social que esta fulminando todas las fuerzas espirituales de la nación. Este quizás sea el ultimo reto que nos depara el destino para gente como yo, para los que nunca tuvimos animo de cambiar las cosas en los años 90 pero que una vez  que llegamos a la madures, despierta en nosotros la rebeldía que tanto tiempo a estado dormida.

-Profesor Alfredo Menco Prieto   

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